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Como escarpias se me ponen los pelos cuando pregunto a los padres de hoy en día que es lo que han hecho el fin de semana con sus retoños, y me responden con frases del tipo “fuimos al Centro Comercial”.
No me gustan los Centros Comerciales, pero esa es sólo una apreciación personal, incluso la que suscribe, muy de tarde en tarde, pisa alguno. Pero me parecen demasiadas las familias que van a una gran superficie a “echar el día”. He aquí unas cuantas alternativas para que a vuestros monstruos cuellicortos les de el aíre en la cara y opten por otras alternativas mucho más interesantes. ¿Qué tal comenzar por un sábado en El Retiro? Llevarse unos bocadillos hechos en casa y comerlos en el césped me parece una opción estupenda. Seguro que a sus hijos les encanta ver los colorines que hace el Palacio de Cristal sin contar la cantidad de títeres que se encontrarán a su paso. ¿Y si salimos de las hamburgueserías de siempre?. Hay un sin fin de posibilidades que no se llaman Foster Hollywood ni Mc Donalds. Os sugiero el Wagaboo, donde no solo podrán comer bien y de una forma creativa, sino que además disfrutaran de una peculiar decoración. ¿Y si nos atrevemos a enseñarles a comer con palillos? Me parece una opción divertidísima que bien podían practicar en Circus (C/ Libertad, 13) Para merendar, una parada en el Vitamina (C/ Silva, 7 y Gran Vía, 16), donde podrán tomarse un sanísimo zumo de frutas naturales que les sugestionará y les hará dormir como benditos, ya que son muchas las frutas que tienen efectos relajantes. Adentrarles en el mundo del arte llevándoles a una exposición de pintura Naif puede ser muy educativo. No sólo quedarán maravillados con los colores y les estaremos adentrando en un maravilloso mundo de posibilidades, sino que seguro querrán poner en práctica sus dotes artísticas cuando lleguen a casa. Ir a la Mezquita de Madrid para que vean donde rezan los que, probablemente, comparten aula en sus clases o hacer la compra en un supermercado como el Nativo puede ser, además de interesante, una manera perfecta de enseñarles parte de la cultura de los niños que juegan a diario con ellos y que vinieron de “un país muy lejano”. Vuestros infantes son como esponjas en edad de aprender. No olvidéis que es justo eso lo que está en vuestras manos. Escribe tu comentario (7 Comentario[s]) |